sábado, 14 de noviembre de 2009

Hijos ilegítimos del poder


De vuelta en el gobierno, Perón optó por desheredar a sus “hijos” sin medir las consecuencias

“Tenemos una juventud maravillosa. Yo tengo una fe absoluta en nuestros muchachos, que han aprendido a morir por sus ideales”. Las palabras del general Perón sonaban muy esperanzadoras. Sus jóvenes montoneros, lo habían traído de vuelta al país luego de diecisiete años de exilio. Sin embargo, con el paso del tiempo este hermoso cuento de hadas se transformó en una triste realidad. Perón sospechaba que ellos querían el poder pero olvidaban un pequeño detalle: él no estaba dispuesto a entregarlo.
Ambos se movían por intereses muy diferentes y el general comenzaba a correrlos de escena: su protagonismo había caducado. Sin embargo “los desterrados” no se darían por vencidos tan fácilmente. Así como habían aprendido a morir por sus ideales, comenzarían a matar por lo que tanto habían luchado.
La muerte del líder de la CGT, José Ignacio Rucci jamás se aclaró, sin embargo, la mirada acusadora apunta directamente a “la ex juventud maravillosa” cuyos principales enemigos era “la burocracia sindical”. Curiosamente, a Rucci lo asesinaron dos días después de que Perón ganara las elecciones y obtuviera la presidencia por tercera vez. Curiosamente, Rucci era un alfil irreemplazable para el general
Para comenzar es imprescindible aclarar que Montoneros siempre tuvo en mente la “vuelta gloriosa” de Perón pero no por profesar un sentimiento peronista que los incitara a esto, sino para poder llevar a cabo sus planes con el correr de los días.
La estrategia montonera consistía en quedarse con el peronismo y transformarlo en un partido laborista. “El único camino posible para que el pueblo tome el poder es la guerra revolucionaria total, nacional y prolongada, que tiene como eje fundamental el peronismo”. Una estrategia peligrosa que ya había alertado a Perón cuando supo que ellos habían secuestrado y asesinado al general Aramburu, presidente de la Revolución Libertadora que lo había derrocado. Como era de esperarse, el general bendijo la ejecución pero internamente empezó a comprender con que seres estaba lidiando. Definitivamente, estos jóvenes eran capaces de cualquier cosa y cuando él ya no los necesitase las cosas se pondrían difíciles.
Por lo tanto, Perón les otorgaba un rol importante pero subordinado, él no creía en la guerrilla como un fin en sí mismo a diferencia de ellos que la consideraban como un instrumento de poder. Ésta fue la primera gran diferencia que terminó por destruirlos.
Los muchachos sabían que traer a Perón de vuelta, expandirse nacionalmente y contar con sus propios recursos económicos los colocaba en un lugar muy alto. No obstante, ellos querían más. Nunca se desarmarían, ni estando en democracia. Nunca obedecerían a nadie más que a ellos mismos.
El 20 de Junio de 1973, Perón arribaba al país. Al fin se verían cara a cara. Montoneros y la CGT se enfrentaron por el palco de honor marcando la historia para siempre. La masacre de Ezeiza jamás sería olvidada. Los muertos, los heridos. La organización Montoneros adjudicó sus muertos a la derecha peronista, puntualmente a Rucci. Los peronistas sostuvieron y sostienen que se trató de un invento de “los monto” para tener de que aferrarse luego y así fue. La guerra se desató y ellos ya tenían sus excusas.
“Si hemos llegado hasta aquí ha sido en gran medida porque tuvimos fusiles y los usamos, si abandonáramos las armas retrocederíamos en las posiciones políticas”. Las palabras de Mario Firmenich, uno de los líderes montoneros, quedaron grabadas en la memoria de Juan Domingo Perón. Siempre supo que de alguna manera se cobrarían “la traición”. El sindicalismo había ocupado su lugar y ellos jamás se lo perdonarían. Ellos habían sido desplazados poco a poco y nunca lo asumirían. El asesinato de Rucci terminó por romper el débil lazo que los unía a Perón. Ya nada sería igual.
El 1º de Mayo se pelearon abiertamente con “el viejo” y fueron echados para siempre. A partir de ese momento no hubo vuelta atrás. Perón murió dos meses después y Montoneros poco tiempo después. La guerrilla más grande de Latinoamérica pasó a la clandestinidad y no volvió jamás. No obstante, la voz montonera se sigue oyendo: “Podemos ser el hijo ilegitimo de Perón, el hijo que no quiso, pero el hijo al fin.”



Morir en vida


Los jóvenes combatientes camino a una guerra de la que no regresaron jamás

Cuando vio partir a su hijo, supo que jamás lo volvería a ver. Y así fue. Aquella mirada inocente, no regresó. Juan volvió pero su corazón quedó en Malvinas. Él como sus compañeros, fue enviado a una guerra sin sentido cuyo final ya estaba escrito.
A los dictadores no les importaba perderlos. Ya habían arrasado con toda una generación, la sangre de los jóvenes enviados a la guerra “lavaría sus culpas”.
El Gobierno de facto decidió declarar la guerra a Inglaterra como una posibilidad de “reivindicarse”. Sin embargo, nada podría limpiar el genocidio llevado a cabo. Nada ni nadie podría arrancar al pueblo el sufrimiento que padecía en silencio.
Aquel Abril de 1982 quedó grabado en la memoria de la sociedad argentina, una sociedad que desde hacía años veía morir a sus jóvenes y no podía hacer nada. Una sociedad que sabía que las heridas no sanarían nunca y que la guerra era una más.
Ellos jamás habían tenido entre sus manos un arma. Jamás habían pensado si quiera en llegar a una tierra lejana alzando la bandera de su patria con las piernas temblando. Hacía solo unos días pensaban en la escuela y en la chica que les encantaba. Ahora, pocos pensaban en la vuelta, muchos en la gloria. Los días pasaron y azotados por el frío, vieron como poco a poco sus compañeros caían por un hipócrita ideal.
Se sintieron olvidados, perdidos. Tal vez ya nadie pensara en ellos. Mientras tanto, muchos enviaban ayuda. Jamás llegó nada. Los militares decidieron sobre las posesiones. Sin embargo, no pudieron poseer sus almas.
Las cartas viajaban sin cesar. Las palabras de aliento, las palabras esperanzadas que cruzaban los límites para llegar a destino se perdían ante la inmensidad de la desgracia. Los jóvenes preferían quedar cautivos por el enemigo, ellos los trataban mejor que aquellos que “luchaban junto a ellos” por un mismo motivo. Recuperar las islas. Ciento cincuenta años pesaban sobre sus espaldas. Las islas eran, son y serán argentinas, no obstante, el tiempo “dictaminó lo contrario”. Su sangre no las traería de vuelta.
Mientras la derrota les quitaba el aire a quienes se encontraban luchando en el frente, los medios reflejaban una realidad inexistente. Titulares que gritaban una irrevocable victoria pasearon por las calles. En un abrir y cerrar de ojos, Argentina se rendía. Este perverso juego entre los medios y la Dictadura traspasó todos los límites y no hubo vuelta atrás. Comenzó así, el fin de ambos.
La guerra terminó para algunos pero para otros no culminó jamás. La cantidad de sobrevivientes superó la cantidad de fallecidos en combate, sin embargo, la gran mayoría no pudo soportar la vida después de Malvinas y se suicidó. Muchos otros, se hundieron en la locura para no salir nunca más.
Las islas siguen allí y aunque la bandera que se iza no es celeste y blanca, hay quienes recuerdan constantemente que los sentimientos nadie puede negociarlos. El tiempo pasó pero nadie puede arrancarle al pueblo el rostro de aquellos jóvenes cuyos ideales sí eran puros.








El poder de la muerte


El caso del empresario González Moreno suma pruebas que descartan un suicidio

Hernán González Moreno sabía que sus palabras ponían en riesgo su vida. Sabía que develar una gran verdad, siempre implica correr riesgos.
El periodista, que había denunciado de enriquecimiento ilícito al gobernador electo de Corrientes, Ricardo Colombi, apareció muerto en la madrugada del 2 de Octubre. Con él, varias hipótesis que hablan de suicidio pero que no concuerdan con la realidad.

La provincia de Corrientes esperaba ansiosa el ballotage entre los primos Colombi, cuando salió a la luz el “suicidio” de González Moreno, un empresario de 28 años que manejaba la agencia de noticias de la gobernación de Arturo Colombi. El joven, que apareció con un tiro en la cabeza, acompañado por una Colt 45 y un vaso de whisky en su auto Toyota fue, según las fuentes oficiales, blanco de amenazas, y aunque la versión del suicidio salió tan rápido como el disparo que le dio fin a su vida, no hay que ser muy inteligente para entender que fue una versión del gobierno con fines electoralistas.

Algo muy curioso se presenta ante los dichos del ex gobernador Arturo, “íntimo” de Moreno. Según él, Hernán lo llamó a su teléfono a las once de la noche y le dijo que tenía la Colt 45, que iba a matarse y, mientras tanto, trató de convencerlo de que no lo hiciera. A las once y media, habló, José Luis “Billy” Zampa, director de Información Pública de la provincia y, siempre según la versión oficial, Arturo le pidió a Zampa que se dirigiera a Goya, zona de Palmares, la estancia de la familia de Moreno.

La pregunta más obvia es: ¿Por qué no llamaron a la policía? Varios concuerdan en la respuesta: la empresa telefónica justo esa noche cortó el servicio por falta de pago. Sin embargo, el intento que se hizo fue el de llamar al Jeje de Policía al celular y él también cuenta con otros teléfonos que Arturo Colombi conoce. Además, llamó mucho la atención, la precisión con la que el ex Gobernador (cayó ante Ricardo) denominó el arma “utilizada” por el joven.

Ante un panorama muy complejo, donde los primos Colombi se culpan mutuamente, aparece en escena la posibilidad de que el periodista se haya quedado con dinero que no le correspondía. No hay que olvidar que Moreno denunciaba a Ricardo Colombi por diversas adquisiciones ilícitas, entre las que había una casa de un millón de dólares, pero también estaba “embarrado” porque ante esta “guerra familiar” había sido allanada la oficina de la Agencia Corrientes y entre los datos que recogieron los investigadores, encontraron indicios de empresas fantasma y listas de personas que cobraban facturas a nombre de otro.
González Moreno no tenía en sus manos restos de pólvora. Apareció muerto en posición fetal, con el arma muy bien acomodada en el asiento del acompañante. Hubo quienes no fueron tomados en cuenta al decir que habían oído varios disparos. Horas después fueron encontradas tres vainas en el lugar de los hechos. Billy Zampa fue llamado a declarar para explicar por qué fue uno de los primeros en llegar y no llamó a la policía. También, porque hay quienes consideran que la Colt 45 es de su propiedad. Sin embargo, cuando fueron a buscarlo a su casa, dijeron que estaba internado en otra provincia. Apareció unos días después.El caso de Hernán González Moreno resuena en el colectivo como un caso más de “la lucha del poder”. Una muerte que intenta tapar los errores del pasado con tierra. Un asesinato llevado a cabo por quienes no se ensucian las manos pero si ensucian su consciencia una y otra vez. Ante este enigma queda seguir los pasos de los primos Colombi. Enviciados por el poder, no hay que olvidar que “todo queda en familia"

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-133389-2009-10-13.html

http://www.perfil.com/contenidos/2009/10/03/noticia_0020.html

Un legado setentista


Los jóvenes de hoy tras las huellas de los jóvenes de los setenta

Corría la década del setenta. Ella quería ser maestra. Él escritor. A ninguno se lo permitieron. Aquellos jóvenes, cuyos ideales rasgaban su piel, fueron arrancados de sus casas, de sus familias. Ellos, que defendían sus sueños más allá de su propia existencia, fueron héroes anónimos que nadie olvidará jamás. A partir de aquel momento, la historia se grabó a fuego. A partir de aquel momento, los jóvenes recibieron un legado. La incesante búsqueda de la verdad y la justicia.

Pasaron veinte largos años. La joven relee las palabras de José Pablo Feinmann y siente, en un principio, mucha bronca. Las relee nuevamente: “ustedes habitan el territorio gris de la derrota”. Siente que no es así. Siente profundamente, que ella como muchos otros chicos de los noventa habitan el territorio de la esperanza. Sabe que tras sus espaldas hay treinta mil almas alentando sus pasiones.

Es el tiempo de la esperanza, es el tiempo del valorar la vida y defenderla. Es el tiempo de hacer la propia historia pero jamás olvidar la pasada.
En la mirada de sus padres, de sus tíos, de aquellos que quisieron salir a defender a sus pares pero su voz fue callada, se refleja el camino a seguir. Un camino que es totalmente diferente al camino de los chicos de los setenta, ya que como es la ley de la vida, el paso del tiempo transforma a las sociedades.

Como hace veinte años atrás existía el grupo Montoneros, que se movilizaba mediante la violencia y la falta de escrúpulos, actualmente, existen grupos que aunque en muchos casos, no manejen la violencia física, generan otra clase de violencia. La violencia de la indiferencia. Sin embargo, hay que mirar más allá. La sociedad es una mezcla de sentimientos y valores. Ambas décadas, para bien o para mal, regalaron y regalan lo mejor y lo peor que encierra la humanidad.

Actualmente, los jóvenes enfrentan la lucha diaria contra el futuro. Un futuro incierto que no les ofrece nada. Un futuro que se sustenta en la incertidumbre y que los margina desde la panza de sus madres. Crecidos, no encuentran modelos a seguir pues sus dirigentes fueron arrasados por el genocidio. Muchos huyen, muchos otros siguen hacía adelante. El genocidio arrancó sus cuerpos, no sus almas.

“Les quitamos todo, porque no les dejamos nada”. Palabras sin sentido que se pierden ante la inmensidad de las huellas dejadas. Si esta frase pudiera resonar de las entrañas de los setentistas, seguramente se oiría: “Les dejamos todo, porque no nos guardamos nada”.Un mensaje para los jóvenes de hoy y de siempre.

http://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1os_70

http://www.desaparecidos.org/arg/voces/ensayos/weber.html

Hecha la ley, hecha la trampa


La nueva ley de medios y su impacto social


La Ley de Medios nació en medio de una brutal guerra de intereses que tiene como protagonistas al Gobierno kirchnerista y al grupo Clarín. Como un amante despechado, el Gobierno decidió apuntar directamente al corazón del multimedio al sancionar una ley que termine con los monopolios. Miles de voces se oyen a favor y en contra, sin embargo pocos son los que sustentan sus dichos.
Más allá de las posibles trampas que surgirán y de las que lamentablemente, el colectivo es consciente, resulta importante destacar que esta norma que contempla las nuevas tecnologías, tiene como principal propósito desarmar los grupos que contienen los medios, para de esa manera, abrir el campo de juego para quienes sienten que jamás podrán formar parte del mundo de las comunicaciones. Es éste un gran paso que como siempre, es boicoteado por quienes ven que sus imperios tambalean.
Esta es una gran oportunidad tanto para las universidades como las Organizaciones No Gubernamentales y los grupos originarios que tendrán la posibilidad de formar parte de los medios. Es también, una gran utopía, un proyecto que hoy parece inalcanzable. Sin embargo, no queda más que esperar a que la teoría se lleve a la práctica, que lo que son palabras se hagan realidad. Hay quienes descreen de esto, hay otros que apuestan a este primer paso.
Sin embargo, sería hipócrita no recalcar que esta ley que controlará la cantidad de licencias en pos a terminar con los monopolios, y que promueve el contenido nacional, proviene del mismo gobierno que los subvenciona (cuando le conviene) a partir de la pauta publicitaria. El Argentino, cuyo propietario es Sergio Szpolski, refleja claramente este negocio en sus “positivas páginas” sobre el gobierno de Cristina Kirchner.
Por lo tanto (y como era de esperarse) esta nueva disposición que, definitivamente, fue redactada demasiado deprisa, trajo aparejado un caluroso debate. Lamentablemente, son pocas las opiniones que se sustentan con la lectura de la ley. La gran mayoría opina sin siquiera haberla leído, simplemente respalda sus propios intereses.
Ante este panorama, hay quienes descreen de la ley, hay quienes la apoyan incondicionalmente y hay quienes en su afán de cuidar sus negocios apuntan a que se trata de una mordaza para el periodismo. Solo el paso del tiempo dirá quienes seguirán en el juego mediático.

http://www.argentina.ar/_es/pais/nueva-ley-de-medios/C2396-nueva-ley-de-medios-punto-por-punto.php

http://www.comfer.gov.ar/web/

martes, 20 de octubre de 2009

Imperios de la Comunicación


La concentración de medios a partir de la modificación de la ley 22.285

El anciano de patillas abundantes no lograba dormir. Sin embargo, el desvelo no le daba respuestas a sus ideas. Aunque intentaba ocultarlo, era consciente de que sus características de homo habilis no respondían justamente a la habilidad y paradójicamente, cargaba con la investidura presidencial. De repente, supo que debía hacer. Haría el negocio de su vida. Pondría los medios a la venta.

Para ello, el Dr. Carlos Menem decidió recurrir a sus decretos presidenciales de necesidad y urgencia y modificó la ley de Radiodifusión heredada de la Dictadura Militar, una ley que impedía el monopolio y que no le convenía en absoluto. Los medios fueron el primer pequeño gran paso para la metamorfosis de todo un país, un país que se hundió en las privatizaciones y originó monstruos inmortales.

A partir de la modificación de la ley 22.285, se privatizaron los medios informativos, desplazando a los capitales nacionales y arrancando al Estado sus antiguas facultades administrativas para pasar a manos de grandes empresas extranjeras. Nacieron así dos imperios comunicacionales: el Grupo Clarín (entre 1989 y 1994) y el CEI-Telefónica (entre 1995 y 1999).

Desde aquel momento, los medios están liderados por unos pocos, unos pocos que se enriquecen compulsivamente mediante la adquisición de medios más pequeños para agrandar su poder. Debido a esto, la sociedad se ve asaltada por una única mirada que responde a los intereses de los multimedios. Una mirada que es hipócrita, una mirada que negocia con quien se cruce en su camino.

La concentración de medios que se engendró en el marco de la globalización y atacó a toda América Latina, no es más que el triste reflejo de quienes están enceguecidos por el poder. Sin embargo, en su obsesión por gobernar lo ingobernable, como lo son las ideas del colectivo, no logran ver que el fin en algún momento llega, que como el Imperio Romano conoció el esplendor, también cayó.

http://www.catedras.fsoc.uba.ar/mastrini/textos/becerra-mastrini.doc

http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n23/23_iluna.html

lunes, 12 de octubre de 2009

La fuerza del intelecto

El Mayo Francés, un suceso inolvidable

“Sed realistas, exigid lo imposible”. La utopía de los jóvenes de la Universidad de Nanterre de París pronto se haría realidad. Aquellas palabras que simplemente acompañaban sus sueños más íntimos en los primeros años de infancia, tomaron lugar en los afiches del Mayo Francés en 1968, un Mayo que unió a la sociedad por un mismo fin: la libertad.

Resulta cálido a los sentidos y porque no, increíble, pensar en la existencia de un lazo entre los polos sociales para reclamar por lo más preciado que un ser humano puede desear. Este lazo revolucionario que se engendró para que los ideales encuentren un lugar en la realidad, tuvo que luchar contra quienes estaban más que cómodos con la juventud reprimida.

Sin embargo, ellos decidieron probar la fuerza de las palabras de Marcuse y por fin consumaron el encuentro entre los extremos históricos. De esta manera, universitarios y obreros, salieron a la calle para que sus voces fueran escuchadas. Y la fórmula fue letal.

Embriagados de sueños, poblaron las calles con un grito unificado que prohibía prohibir, que quería una sociedad libre para amar, para pensar, libre para ser. Una sociedad que quería dejar atrás prejuicios y clases, que deseaba renacer e inundar al resto con el espíritu jovial. Sin embargo, el presidente De Gaulle, como otros tantos, no estaba de acuerdo en lo absoluto.

Por lo tanto, se inició la conocida Semana Rabiosa. Una semana que significó la defensa de un estilo de vida para los idílicos y la necesidad de matarla para los “dueños del poder”. Esta guerra de ideologías, cuyo fin era asesinar almas y no cuerpos, y que para muchos fue solo un vano intento, marco para siempre la historia mundial.

Aunque el Mayo Francés no haya visto sus frutos en su estado más puro, aunque los jóvenes hayan sentido que la lucha no fue más que un esbozo de románticos, el mundo entero sabe que nadie puede arrancarle la libertad. Como canta Charly García “te pueden corromper, te puedes olvidar, pero ella siempre está”.


http://es.wikipedia.org/wiki/Mayo_franc%C3%A9s_del_68

http://www.portalplanetasedna.com.ar/mayo_frances.htm