
En una época donde la noticia corre a la velocidad de la luz, gracias a los adelantos tecnológicos, es imprescindible dejar en claro que la misma ya no responde a los viejos discursos que la consideraban un “hecho actual, verdadero y de interés general”. La misma, tras la caída del muro de Berlín y la llegada de la globalización, se transformó en una mercancía. Y con el arribo de este “nuevo producto” al mercado, se desató la carrera mas larga del mundo. La carrera hacía el poder. Sumidos en la vorágine cotidiana que no da tiempo para la reflexión, el consumo de las noticias se realiza casi mecánicamente. Tanto es así, que pocos fueron los que notaron la muerte de la noticia en 1989. Aquella que salpicaba ideología, pretendía adquirir aliados políticos y que prácticamente no tenía publicidades. Actualmente, los diarios salpican publicidad y esconden, o mejor dicho, pretenden esconder la ideología. A su vez, los dueños de los periódicos ya no son partidos políticos ni mucho menos, son “grupos monstruosos” que a través de negociaciones con el gobierno de turno adquirieron y adquieren medios como si se tratara de productos en un supermercado. Los diarios ya no centran su atención a las publicaciones sino a las negociaciones ya que de las mismas depende su permanencia en el juego. Negociaciones que ponen en jaque su esencia y que en la mayoría de los casos es pasada por alto. De esta manera, el lector que es para los empresarios un cliente, no sólo comprará el diario sino que atrapado en su telaraña, optará por comprar lo publicitado. Estas son las reglas y más allá de la línea que siga el medio gráfico, todos aquellos que siguen vigentes en “el mercado informativo” las siguen al pie de la letra. Un ejemplo que puede servir para entender mejor la cuestión es Pagina 12. El mismo, creado por Jorge Lanata en 1987, nació con el fin de llamar a la reflexión y apelar al humor ácido, sin embargo, con el paso de los años y el traspaso de dueños, perdió parte de su esencia y ya no responde a los mismos ideales. En realidad, los intereses cambiaron por lo tanto, los ideales también.En conclusión, las noticias no son meramente hechos que salen de la cotidianeidad, sino, instrumentos económicos que lamentablemente se encuentran en manos de de monstruos enviciados por el poder. Un poder que no ve las fronteras.
http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n37/jbecerra.html
http://www.rieoei.org/oeivirt/rie18a08.htm

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